sábado, 25 de agosto de 2012

La Poda


Arboles listos para podar
Cuando empezó el trabajo yo todavía me estaba recuperando de 15 días de antibióticos, así que solo pude ir a un solo día a enrocar el plástico blanco que refleja la luz del sol por debajo de los arboles de mandarina para que las frutas maduren mejor, y creo además que un solo día basto pues al siguiente día estaba tan dolorida que no podía caminar, el trabajo era muy pesado pasamos 8 horas arrodillados trabajando en equipo enroscando el plástico que iba de un extremo al otro de cada bloque del sembrado.





Y con un martillo de goma martillábamos los clavos plásticos de 10cm de largo para sujetar el platico, por consiguiente los siguientes 3 días de trabajo Samuel fue solo a trabajar en los sembrados, que para mi fue en parte un alivio porque me dio el tiempo para leer y escribir en mi blog.
Entre los Arboles
Lo único triste de lo sucedido fue que gracias a esto y a que muchos chicos de los que habían trabajado antes recogiendo mandarinas habían inventado enfermedades y dolencias para tapar borracheras y pereza, Brad nuestro jefe empezó a sospechar que yo estaba haciendo lo mismo y perdió la fe en mis capacidades y en mi malestar, así que decidió solo emplear a Samuel, y Samuel para sompesar las cosas muy hábilmente decidió que trabajaríamos juntos así pues empezamos la poda con muchas ganas de aprender y sobre todo yo con muchas ganas de mostrar que Brad estaba muy equivocado de sus apreciaciones sobre mi.
Podar arboles tiene su ciencia y necesita de mucha energía física, pero es divertido creo que como diseñadora el abrir espacios entre las ramas del árbol y crear formas me abría la creatividad y cada árbol se convirtió en un reto, reto que empecé a hacer más rápido y mejor cada vez, tan rápido que a veces llegue a ser 4 veces más rápida que Sammy, lo triste de la poda es que no es muy buen pago, por lo menos para nosotros no era tan rentable como recolectar mandarinas, además del cansancio físico y el esfuerzo.

Los huevitos
Un día encontramos un nido con 4 huevitos azules, yo me quede todo el día tratando de calentarlos por si acaso y me gaste mis 2 horas semanales en investigaciones sobre como alimentarlos y que hacer cuando nacieran, además pusimos el nido cerca de la lámpara de nuestro cuarto y después de 2 días un huevito empezó a abrirse, a la mañana siguiente nuestro nuevo compañero de vida estaba listo para salir, pero a pesar de nuestros mejores esfuerzos, el pajarito murió 5 min después de nacer, tristemente los otros 3 huevitos nunca nacieron y nos quedamos con las ganas de criar unos pajaritos.

Encuvación inventada
Los fines de semana pasaron entre juego de ping pong , comidas deliciosas,  viajes y del paseo a los termales infaltable cada viernes después de terminar la semana,  con las despedidas de amigos y de compañeros de trabajo el hostal empezó a sentirse solo, los problemas de la temporada baja  en la administración empezaron a aparecer y nos tuvimos que mudar de lugar pues cerraron el hostal donde vivíamos, y en el nuevo lugar si el internet había sido un poco restringido allí era venenoso, era muy costoso, pero el lugar era más grande, la renta más barata y bastante cómodo a pesar de que el baño y la cocina estuvieran mucho más alejadas del cuarto y tuviéramos que caminar al aire libre para llegar a ellos, que para el invierno hacia todo más difícil, entonces para la siguiente semana ya teníamos un plan B y decidimos mudarnos a un hostal mucho más barato y pequeño con internet ilimitado,  dónde compartíamos 3 baños, 2 duchas y una cocina con 30 personas más, lo que significaba que no tendríamos mucha agua caliente y tendríamos que aprender a compartir la cocina, pero con la mente abierta y con paciencia es posible adaptarse y así fue nuestra ultimas 6 semanas en kerikeri nos la pasamos aprendiendo a compartir.


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