jueves, 10 de mayo de 2012

Mandarinas

Keri keri
En mi familia las mandarinas han sido todo un acontecimiento desde que como cuenta mi mamá,  cuando mi abuela estaba embaraza de ella,  tuvo un antojo de mandarinas y mi abuelo decidió comprar un bulto gigante de mandarinas, por si las moscas, así mi abuela tendría suficientes mientras mi mamá crecía al son del cítrico sabor de las mandarinas.

Y así, los helados, los postres y los jugos de los eventos especiales en mi familia siempre tienen un toque mandarinoso, que cuando no se elige uno se elige el otro.Pues bien, hoy así como el clima también han cambiado los caminos y los destinos, 


llevándonos a salir de viaje por 3 ó 4 semanas a un pequeño pueblito en el norte de Nueva Zelanda llamado Keri keri, pues siguiendo los consejos de mi abuela hay que experimentarlo todo y medirsele a lo que venga como buena colombiana.
Todo empezó esta mañana después de tomar la decisión de hacer esa llamada al cultivo de mandarinas para averiguar si tenían trabajo, nunca hemos trabajado recogiendo frutas, pero aparentemente es lo que los inmigrantes empiezan a hacer al mudarse al país "del ultimo kiwi" y aunque técnicamente no soy tan inmigrante {después de todo estoy casada con un Kiwi y ya tengo la tarjeta de la biblioteca de Rotorua que me acredita como local} es necesario intentarlo todo, así que aquí empieza mi nueva aventura, según la llamada tendremos que estar allí arriba en el norte del país el domingo, lo que significa que siendo hoy jueves tenemos solo 2 días para empacar, y después de unas 6 largas horas de viaje estaremos pisando el suelo de nuestro nuevo hogar por 3 semana, y yo que ya me había resignado al invierno.

yupi!! parece que le voy a meter de galleta!! :-)

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